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Los avalistas protegidos

Avalistas protegidos

Una nueva resolución de la Sala Décima del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), el órgano jurisdiccional de mayor rango en Europa, viene a resolver de nuevo a favor de los consumidores avalistas de operaciones financieras, considerándolos avalistas protegidos.

 

Los avalistas

Un avalista es la persona que constituye un contrato accesorio de fianza o garantía respecto a una obligación principal, que puede derivar de un préstamo o de un crédito.

Previamente, antes de la resolución del TJUE, se consideraba que la aparición del avalista en un préstamo a una empresa respondía a una relación profesional. Esta circunstancia mantenía a los avalistas alejados de la protección que ofrecen las normas sobre la protección del consumidor (Directiva 93/13/CEE). No se consideraban, pues, avalistas protegidos.

 

La resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea

El TJUE viene a diferenciar entre el avalista que firma un contrato en el ámbito profesional con el avalista que presta su aval de forma desinteresada a alguien con quien tiene una relación afectiva personal. Para entenderlo de una forma más sencilla, en este segundo supuesto hacemos referencia a aquellos avales en los que el avalista aparece porque le une una relación emocional con el deudor principal.

¿En qué supuestos alguien avala desinteresadamente? La realidad es que durante años se han realizado muchos avales de estas características. La crisis económica ha agudizado los casos en los que el avalista debe responder del incumplimiento del deudor principal ante el préstamo concedido.

Como sabemos, las entidades financieras exigen avales adicionales para conceder préstamos y créditos. Intentan asegurar el cumplimiento del pago ante la deuda concedida. Es por eso que, en muchos supuestos, el deudor principal pide a un familiar o amigo cercano que sea el avalista de su préstamo. Es decir, muchas deudas tienen como avalista alguien que carece de vinculación con la sociedad mercantil y que actúa con un propósito ajeno a su actividad profesional.

Los avalistas, en muchos casos, aparecen porque se lo pide una persona de especial afectividad. Pero en la mayoría de los casos desconocen el alcance y las consecuencias reales de lo que están firmando, especialmente, lo que puede derivarse en caso de incumplimiento de pago por parte de la sociedad a la que avalan.

 

Los avalistas protegidos

Hasta ahora, los Tribunales consideraban que cuando aparecía un aval en un contrato de préstamo o crédito firmado por una sociedad mercantil no se podría considerar al avalista como un consumidor. No se valoraba si el contrato lo firmaban personas físicas sin vinculación directa con la empresa. Por tanto, estas personas quedaban desprotegidas como consumidores.

El TJUE viene a determinar que el órgano jurisdiccional nacional donde se ha producido el aval debe determinar si la persona que avala a la sociedad actuó en el marco de su actividad profesional o por razones afectivas. En este último caso, las personas físicas que se constituyeron como garantes de las obligaciones de la sociedad deben ser consideradas consumidores y, por lo tanto, avalistas protegidos.

Una vez quede determinado que la persona física que avala es considerada consumidor, debe entenderse que está protegida por la Directiva 93/13/CEE del Consejo, sobre cláusulas abusivas en los contratos celebrados con consumidores.

 

El aval como cláusula abusiva

La Directiva 93/13/CEE sobre cláusulas abusivas viene a establecer unas pautas comunes comunitarias en los casos donde aparezca un consumidor. El consumidor está considerado como parte débil en los contratos, al carecer, a veces, de la información suficiente ante los contratos que constituye.

El aval puede considerarse cláusula abusiva en el supuesto en el que el avalista no disponga de la información suficiente en el momento de firmar el contrato. Esto sucede, en muchos casos, cuando el avalista no aparece fruto de su actividad económica sino en el seno de una relación socio-afectiva con el deudor principal, surgiendo para hacerle un favor a éste.

El Tribunal Europeo no establece que todas las cláusulas de garantía prestadas por estos avalistas en operaciones de préstamo con sociedades mercantiles sean abusivas y, por lo tanto, nulas. El Juez nacional deberá valorar en cada caso si efectivamente la cláusula es nula, en el caso en el que considere que no se informó adecuadamente al consumidor.

En conclusión, habrá que estudiar en cada caso la vinculación de los avalistas con la empresa, y, si son considerados avalistas protegidos, se dan motivos suficientes para declarar la nulidad de la cláusula de avalista.


 

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Name: Jaime

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